Las políticas de salud pública suelen desarrollarse a través de largos procesos institucionales. Las normativas se debaten, negocian y revisan a lo largo de múltiples etapas de consulta y revisión política. Esto es especialmente cierto en la Unión Europea, donde marcos legislativos como la Directiva sobre productos del tabaco (TPD, por sus siglas en inglés) y la Directiva sobre impuestos especiales sobre el tabaco (TED) determinan las políticas sobre el tabaco y la nicotina en todos los Estados miembros.
Dado que estos marcos evolucionan gradualmente, la formulación de políticas puede basarse en ocasiones en gran medida en enfoques ya establecidos. Los modelos normativos conocidos ofrecen previsibilidad y estabilidad administrativa. Sin embargo, cuando están en juego los resultados de salud pública, basarse únicamente en los precedentes puede no garantizar siempre los resultados más eficaces.
Como señaló recientemente Johan Nissinen, exdiputado del Parlamento Europeo, en conversaciones con GINN (Instituto Global para la Nicotina Innovadora, por sus siglas en inglés), esta tendencia a recurrir a enfoques tradicionales suele aparecer en los debates sobre políticas.
“En reuniones a puerta cerrada, solía escuchar a menudo: “Así es como lo hemos hecho siempre”. Es una frase reconfortante en política, pero también es peligrosa en materia de salud pública”.
Los actuales procesos de revisión de la TPD (Directiva de Productos del Tabaco, por sus siglás en inglés) y la TED (Directiva sobre los Impuestos Especiales del Tabaco) brindan la oportunidad de examinar cómo funcionan en la práctica las políticas existentes y si se necesitan ajustes para mejorar los resultados en materia de salud.
La importancia de evaluar los resultados
La normativa en materia de salud pública tiene como objetivo último reducir las enfermedades, la mortalidad prematura y la carga asistencial. En el contexto del control del tabaco, este objetivo está estrechamente vinculado a la reducción de la prevalencia del tabaquismo y a la limitación de la exposición a las sustancias nocivas generadas por los productos de tabaco combustibles.
En las últimas décadas, las políticas europeas de control del tabaco han logrado avances significativos gracias a medidas como las restricciones publicitarias, las advertencias sanitarias, los entornos libres de humo y los impuestos especiales. Estas estrategias han contribuido a una disminución cuantificable de las tasas de tabaquismo en muchos países.
Al mismo tiempo, millones de europeos siguen fumando, y el tabaquismo sigue siendo una de las principales causas de enfermedades prevenibles en toda la región. Para los responsables políticos, esta realidad plantea una cuestión importante: ¿cómo pueden evolucionar los marcos normativos para acelerar la reducción de los daños relacionados con el tabaquismo?
Como señaló Nissinen en los debates políticos en torno a las próximas revisiones:
“Las revisiones de la TPD y la TED son políticas, por supuesto, pero tienen consecuencias prácticas sobre el número de personas que siguen fumando”.
Responder a esta pregunta requiere un examen minucioso de las pruebas, incluyendo cómo responden realmente las personas a las diferentes medidas políticas.
Evidencia y adaptación de las políticas
El conocimiento científico sobre los productos de nicotina y el comportamiento de los consumidores ha avanzado considerablemente durante la última década. Las investigaciones distinguen cada vez más entre los riesgos asociados a los productos de tabaco combustibles y los relacionados con una variedad de alternativas de nicotina no combustibles.
Estas distinciones se han incorporado a debates más amplios sobre la reducción de daños en las políticas de salud pública. Los enfoques de reducción de daños se centran en reducir los riesgos para la salud en situaciones en las que la eliminación total del riesgo puede no ser factible de inmediato para todas las personas.
En el contexto del control del tabaco, los debates sobre la reducción de daños suelen examinar cómo los marcos normativos pueden apoyar a las personas que no pueden o no quieren dejar de consumir nicotina de inmediato, pero que podrían alejarse de las formas más nocivas de consumo.
Como ha subrayado Nissinen en sus conversaciones con GINN, para los responsables políticos lo fundamental deberían ser los resultados prácticos, más que los modelos normativos habituales.
“El argumento de GINN es sencillo: hay que fijarse en lo que reduce los daños en la práctica, no en lo que nos resulta familiar”.
Para los reguladores, el principal reto es cómo las políticas pueden reflejar la evidencia en constante evolución, al tiempo que mantienen sólidas salvaguardias para la salud pública.
Más allá de los marcos habituales
La continuidad de las políticas suele ser valiosa, sobre todo cuando los sistemas normativos han aportado claros beneficios para la salud pública. Sin embargo, una gobernanza eficaz también requiere la capacidad de adaptarse cuando surgen nuevas evidencias.
En el ámbito de las políticas de control del tabaco, los debates reflejan a veces tensiones entre los enfoques normativos establecidos y los debates más recientes sobre el riesgo relativo y los incentivos conductuales. Estos debates suelen ser complejos e implican incertidumbre científica, consideraciones éticas y prioridades políticas diversas.
No obstante, hay un principio que sigue siendo ampliamente aceptado en todas las disciplinas de la salud pública: las políticas deben evaluarse en función de sus resultados cuantificables.
Como explicó Nissinen, el objetivo de este debate no es promover el consumo de nicotina, sino abordar los daños existentes de forma más eficaz.
“No se trata de estar a favor de la nicotina, sino de tomarse en serio la reducción de los daños allí donde ya existen”.
Si un marco normativo contribuye a que haya menos fumadores, menos enfermedades relacionadas con el tabaquismo y una reducción de los costes sanitarios a largo plazo, aúna resultados que proporcionan una base importante para evaluar su eficacia.
El papel de las revisiones de la TPD y la TED
La actual revisión de la Directiva sobre Productos del Tabaco y de la Directiva sobre la Fiscalidad del Tabaco representa una oportunidad excepcional para reconsiderar, de forma simultánea, múltiples aspectos de la política comunitaria en esta materia.
Por un lado, la TPD regula los estándares de producto, el acceso al mercado, las normas de envasado y otros requisitos normativos. Por otro lado, la TED define las estructuras impositivas que influyen en los precios de venta al público y en el comportamiento de compra de los consumidores. En conjunto, estas directivas constituyen la piedra angular del marco normativo de la Unión Europea para los productos de tabaco y nicotina.
La revisión de estos marcos tiene el potencial de condicionar los resultados en salud pública durante muchos años. Las decisiones adoptadas durante este proceso definirán cómo se regulan y gravan los productos de nicotina, así como el tipo de señales políticas que se transmiten a los consumidores.
Políticas de salud pública basadas en la evidencia
Para organizaciones como el Instituto Global para la Nicotina Innovadora (GINN), el principio fundamental que guía los debates sobre políticas es claro: las estrategias de salud pública deben basarse en la evidencia y evaluarse a través de los resultados en la vida real.
La elaboración de políticas basadas en la evidencia se centra en identificar estrategias reguladoras que reduzcan los daños de forma cuantificable, al tiempo que mantienen una sólida protección para los jóvenes y las personas que no consumen estos productos.
Como resumió Nissinen en los debates sobre el proceso de revisión:
“Si la evidencia apunta a mejores resultados, la política debe ser lo suficientemente valiente como para seguirla”.
Mirando hacia el futuro
Las políticas de salud pública operan inevitablemente dentro de los sistemas políticos, donde el compromiso y la negociación forman parte del proceso legislativo. Sin embargo, la medida definitiva del éxito sigue siendo la misma: si las políticas mejoran los resultados de salud.
Mientras la Unión Europea revisa la TPD y la TED, los responsables políticos tienen la oportunidad de evaluar el funcionamiento de los marcos normativos existentes y cómo podrían evolucionar para apoyar de manera más eficaz la reducción de los daños relacionados con el tabaquismo.
Elaborar políticas basadas en la evidencia y los resultados, en lugar de solo en la costumbre, puede ayudar a garantizar que los futuros marcos normativos sigan siendo eficaces a la hora de abordar uno de los retos de salud pública más persistentes de Europa.